martes, 30 de noviembre de 2010

Nota rescatada de los archivos:


Ex brazo legal de Pinochet implicada en casos de violencia
Mónica Madariaga, diciembre del 2004:


“Yo soy la Ministra de Justicia de Pinochet y tú, eres una perra.”

A golpes por el mundo parece que anda la abogada y antiguo miembro del poder judicial, Mónica Madariaga Gutiérrez, quien ha protagonizado varios escándalos que van desde pegarle a la nana, agredir a la cajera del supermercado y además a una ciudadana extranjera.

Nada tienen en común Dyane Wilson, María Coñué y Sonia Lagos, salvo que las tres fueron violentadas por la misma persona. Están sentadas haciendo la denuncia en la Corporación de Asistencia Judicial de Santiago. Wilson, Coñué y Lagos, en ese orden. La última no puede aguantar el llanto.
A Mónica Madariaga le llamaban “dama de la burbuja”. Según ella, no se percataba de la realidad en que vivía durante el régimen militar. Ahora, al parecer tampoco. Sigue siendo la Ministra de Justicia de Pinochet, pero con la diferencia de que hoy en ámbitos reducidos ejerce como le da la gana su imaginaria facultad. Como diría un psicólogo, delirio de grandeza.
Sonia Lagos, nacida y criada en Chillán, trabajó en la casa de la ex ministra y más que eso. Vivió varios meses a su lado, y en carne viva, ya que sintió, como recuerda, “el infierno” desde el principio. Sonia está notoriamente emocionada y derrama lagrimas de impotencia mientras cuenta sobre las riñas de” la señora Mónica” y su amiga: “La primera semana empezaron las dos a pelear con armas –tenían revólveres-. Que te voy a matar, se gritaban. Varías veces hubo que sacar sabanas sucias. Una vez quedó la media escoba. La señora Angelina -Vial- la empujó con un yogurt en la boca y al otro día tenía los labios moreteados. Estaba todo esparcido alrededor del catre. En la mañana la encontré limpiando...Fueron de terror todos esos días.”
Sonia tiene 42 años. Morena y de baja estatura. Es una persona humilde. Afirma haber aceptado y resistido el trabajo de empleada puertas adentro para pagarle la carrera universitaria a su hija. Soportó más que sólo un espectáculo violento. “Le llevaba comida a su pieza. Les ponía mesitas a las dos. Una vez se enojó por cómo le había aliñado la ensalada a la señora Ange. Pescó la bandeja y me la refregó en la cara. Me llevó contra el ropero apoyándome ahí. Yo no paraba de llorar.”
Recuerda haber pasado aquella noche muy mal, encerrada en su pieza. La cosa estaba lejos de terminarse. Junto con sufrir estos golpes, vio los moretones que su propia jefa le enseñaba producto de las golpizas en que se enfrascaba muchas veces con unos tragos demás. Y es que este era uno de los motivos constantes de pelea en la casa de Mónica Madariaga: “Se ponía a tomar y en la tarde se agarraban a cachetadas, pero quien le pegaba más era la señora Angelina. Cosa que una se pusiera celosa y comenzaba el escándalo.”
Sonia relata haber dejado constancia en Carabineros, lo que fue inútil, ya que según señala: “Dije cómo había sido la situación pero se rieron. Me dijeron por qué yo no le había hecho lo mismo. Yo les dije que me dio miedo, ya que estaba sola y ellas eran dos personas altas.”
En su cabeza no hay claridad. No puede contabilizar el tiempo que transcurrió en la casa de la que por fin salió, aunque con amenazas. “Me hizo firmar los papeles apurada y ni siquiera vi lo que estaba firmando. No podía irme porque si lo hacia sin llevarme mi ropa, dijo que iba a acusarme de abandono de trabajo.”

El terror de los supermercados.

Mientras la ciudadana escocesa de 38 años Dyane Wilson, hacía las compras en el Jumbo de la Reina para la navidad, la que pasaría junto a su marido chileno y a sus dos hijos que en ese momento la acompañaban, la fila de pago sufrió un atraso. Dos personas más atrás estaba Madariaga. En ese momento, relata que aunque no entendía muy bien el español, pudo percatarse del fuerte lenguaje usado por la ex ministra, quien luego pasó junto a ella con notoria molestia. Wilson le dice que no es necesario enojarse. Ahí Mónica vuelve a explotar. “Ella se da una vuelta y dice, con cara de mucha rabia ¡Yo soy la ministra de justicia de Pinochet y tú, eres una perra! Luego me pega. Mi hijo llorando se cayó al suelo. Yo quise ayudarlo y continuó pegándome y después se fue. Yo pedía ayuda, gritaba policía, policía, y no pasó nada. Y aunque en ese momento no era Ministra, ella dice yo soy. Esto fue muy malo para mí. Fui al doctor, no paraba de llorar. Tengo miedo, pienso que puede matarme en la noche.”
Según evoca, nadie en el supermercado vino a ayudarla. Luego tuvo que irse sola con sus hijos hasta Clínica Alemana.

Estos dos casos se le suman al de la cajera de supermercado, María Coñué, quien fue también agredida por la abogada prima de Augusto Pinochet. Mientras le pegaba, le dijo perra, inepta, ladrona, clonadora de tarjetas y muerta de hambre... Le tomaba el pelo y la agredía", dijo el abogado de la causa, Hugo Gutiérrez, profesional conocido por su participación en los procesos a favor de los derechos humanos. Para él, Mónica Madariaga “es una persona que vive anclada en el pasado, vive en un cargo que tuvo en dictadura y que lo prolonga hasta el día de hoy y sigue abusando de lo que en su momento significó. El poder judicial debería tomar las medidas para que este abuso cesare y permitiera a todas las personas que agredió verse satisfechas en sus pretensiones de la sanción penal”, añade.

Por otro lado el hermano de la abogada, Patricio Madariaga, ex canciller en Estados Unidos, justifica su actitud, atribuyendo sus bruscos ataques de mal humor al tratamiento medico a que se ha sometido. “Hay que entender que ella ha estado bajo tratamiento, y cualquier persona que está sometida a tratamiento para cáncer, con todas las radiaciones y quimioterapias, no se puede pretender que actúe en forma normal como actúan todos los demás. Ella tenía un cáncer que ahora está detenido y que primero le tomó las mamas, después la espina dorsal, se le fue a los huesos. Es muy complicado. Lógicamente por razones políticas la gente se aprovecha para atacarla pero no es una persona en estos momentos que puede ser sometida a ataques.”