domingo, 27 de septiembre de 2009


La cuna de Chile

Girando por el despejado acontecer de estas calles de casas bajas, que aún permiten ver el cielo, me encuentro con un gran vecino de Maipú. Se trata de don Guido Valenzuela, verdadero custodio de las tradiciones de esta comuna, llamada por sus habitantes “la cuna de Chile”. Don Guido me habla de un Maipú con aires de viejo pueblo, pintoresco y misterioso. De sus picadas, como el antiguo local de don Manuel Plaza y sus arrollados y prietas. Era costumbre que las más tradicionales familias de la comuna encargaran aquí su comida. Los vecinos llevaban cada uno una olla para que se les guardaran su pedido. Así podía verse en el boliche una gran cantidad de marmitas de metal, escritas con el apellido de sus dueños: los Ferrada, los Mallea, los Saa, los Carrillo, etc. También me habla de los aires patrióticos y solemnes con que se celebraba la vieja fiesta del 5 de abril. Rememora los antiguos carros que pasaron por aquí por primera vez en 1910, y me cuenta de la vida de los vecinos más conocidos. Son tantos sus recuerdos que los volcó en un libro, “Brochazos y pinceladas de un maipucino antiguo”, publicado hace poco. Lo ayudaron sus hijos a corregirlo. Los vecinos le prestaron viejas fotografías, y lo editó gracias a la Municipalidad. Y es que en Maipú la gente es así. Se ayuda, es acogedora y guarda con amor el hondo sentido de la pertenencia. Son maiupucinos antes de santiaguinos. Y bueno, Chile entero nace en esta comuna. Recordemos que en sus llanos se peleó la famosa batalla que nos dio la independencia como nación. Entonces, Chile entero es maipucino.
Al recorrer estas calles hay algo que no puede dejar de mirarse. Es el Templo, que recortado contra el horizonte, vigila como una presencia imperturbable la vida de la gente. Las estatuas de San Martin y O´higgins resguardan su entrada, la que nos conduce por un amplio terreno, además, hacia el maravilloso Museo del Carmen. Sin duda este es el mejor y más barato museo del país. Su colección tiene, desde documentos de O´higgins, armas de la Independencia, carrozas presidenciales del siglo antepasado, hasta una deslumbrante colección de arte religioso. Sin duda, para terminar este mes de la patria visitando algún lugar, este rincón está pintado. Sus colores son blanco, azul y rojo.

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